El general Lorenzo sintió el golpe del aire frío al salir de la cantina, no había bebido tanto, no como el general Espinosa, pero la altura de aquella ciudad, el tequila y el golpe del frío lo obligaron a detenerse para afirmar las botas sobre la acera y envolverse en su sarape.
Despues de un rato de caminar, llegaron a una gruesa puerta cruzandola, pasando a un oscuro patio. Entraron a una sala con varias mesas bajo la tenue luz de los candiles, entonces Espinosa gritó: "¡Señoras, ya llegó la División del Norte!", acercandose 3 ó 4 mujeres, ayudando a los viejos generales a sentarse, entonces se les acerco una pelirroja con unas tetas increibles que abrazó a Espinosa y una rubia con un culote firme la siguio. Al descorchar la segunda botella, Espinosa exigió que se sentara una chica morena con un rico culo durito. Acabada la botella, Garcia ordenó: "¡Llévenselo muchachas, trátenlo bien, corre de mi cuenta!".
Una vez en el cuarto, el general conducido por Michelle, se sentó en el sillón, cerró los ojos y empezo a sentir las manos de la francesa recorriendo su cuerpo, bajando hasta su sexo, mientras la morena subía desde la planta de los pies, entonces sintió una húmeda lengua en su verga y como dos hileras de dientes se clavaban en su cuello haciendo que este abrieera los ojos, viendo a la francesa desnuda, con esas tetas enormes y pesones rosados apuntandole, entonces el general apreto la cabeza de la morena metiendolse la verga en su boca, acercandose la rubia a la cara de la morena mordiendola en el cuello.
Despues la morena se alejo quitandose la bata, dejando ver su tremendo culo duro al desnudk, mientras la rubia pasaba una de sus piernas sobre las del general, aún sentado en el sillón, tomando su verga entre los dedos, metiendolo lentamente en su sexo, subiendo y bajando mientras gritaba de placer, llegando al orgasmo, cuando el general abrio los ojos y tomó a la rubia por la cadera para marcarle su propio ritmo mientras la rubia le mordia el cuello y hundia sus uñas en su espalda llegando al orgamos.
Despues de tener su orgasmo, la rubia recargando sus caderas sobre el general y sin moverse empezó a apretarle la verga con su sexo, logrando recuperar la erección del general. Entonces se quito, dejando a la vista del general las redondas nalgas de la morena que se le ofrecian sus negras nalgas meneandosele dulcemente en cuatro patas sobre la cama. El general, se acercó a la joven intentando hundir su verga en el humedo sexo de la morena, pero la francesa lo detuvo dirigiendo su verga al estrecho ano de la morena, entonces apreto las tetas que colgabab a la morena y tomo un ritmo furioso, entrando y saliendo con violencia, mientras la morena gemía y movía su cadera en pequeños círculos, sintiendo la verga del general en el y mojando su sexo, mientras la francesa subia a su espalda restregandole sus tetas y le mordia el cuello al mismo tiempo y cuando le soplaba en la nuca, cogia con más fuerza a la morena, que gemía con cada metida. Despues de unos minutos el general se vino en las nalgas de la morena, desplomandose esta en un orgasmo.
El general esta satisfecho y creyó que la noche había acabado, pero Nicolasa volvió a acariciar su cuerpo, dándole un cuidadoso masaje, haciendo que regresara su vigor.
Despues de un rato de caminar, llegaron a una gruesa puerta cruzandola, pasando a un oscuro patio. Entraron a una sala con varias mesas bajo la tenue luz de los candiles, entonces Espinosa gritó: "¡Señoras, ya llegó la División del Norte!", acercandose 3 ó 4 mujeres, ayudando a los viejos generales a sentarse, entonces se les acerco una pelirroja con unas tetas increibles que abrazó a Espinosa y una rubia con un culote firme la siguio. Al descorchar la segunda botella, Espinosa exigió que se sentara una chica morena con un rico culo durito. Acabada la botella, Garcia ordenó: "¡Llévenselo muchachas, trátenlo bien, corre de mi cuenta!".
Una vez en el cuarto, el general conducido por Michelle, se sentó en el sillón, cerró los ojos y empezo a sentir las manos de la francesa recorriendo su cuerpo, bajando hasta su sexo, mientras la morena subía desde la planta de los pies, entonces sintió una húmeda lengua en su verga y como dos hileras de dientes se clavaban en su cuello haciendo que este abrieera los ojos, viendo a la francesa desnuda, con esas tetas enormes y pesones rosados apuntandole, entonces el general apreto la cabeza de la morena metiendolse la verga en su boca, acercandose la rubia a la cara de la morena mordiendola en el cuello.
Despues la morena se alejo quitandose la bata, dejando ver su tremendo culo duro al desnudk, mientras la rubia pasaba una de sus piernas sobre las del general, aún sentado en el sillón, tomando su verga entre los dedos, metiendolo lentamente en su sexo, subiendo y bajando mientras gritaba de placer, llegando al orgasmo, cuando el general abrio los ojos y tomó a la rubia por la cadera para marcarle su propio ritmo mientras la rubia le mordia el cuello y hundia sus uñas en su espalda llegando al orgamos.
Despues de tener su orgasmo, la rubia recargando sus caderas sobre el general y sin moverse empezó a apretarle la verga con su sexo, logrando recuperar la erección del general. Entonces se quito, dejando a la vista del general las redondas nalgas de la morena que se le ofrecian sus negras nalgas meneandosele dulcemente en cuatro patas sobre la cama. El general, se acercó a la joven intentando hundir su verga en el humedo sexo de la morena, pero la francesa lo detuvo dirigiendo su verga al estrecho ano de la morena, entonces apreto las tetas que colgabab a la morena y tomo un ritmo furioso, entrando y saliendo con violencia, mientras la morena gemía y movía su cadera en pequeños círculos, sintiendo la verga del general en el y mojando su sexo, mientras la francesa subia a su espalda restregandole sus tetas y le mordia el cuello al mismo tiempo y cuando le soplaba en la nuca, cogia con más fuerza a la morena, que gemía con cada metida. Despues de unos minutos el general se vino en las nalgas de la morena, desplomandose esta en un orgasmo.
El general esta satisfecho y creyó que la noche había acabado, pero Nicolasa volvió a acariciar su cuerpo, dándole un cuidadoso masaje, haciendo que regresara su vigor.
Un relato erotico de Mafer Leira
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