concurso miss escort 2013

lunes, 20 de febrero de 2012

Mis rummies tambien se masturban por Mafer Leira

Ya era una costumbre dormir en posición fetal y meter las manos entre mis piernas. Una noche comencé a tocarme el coño y sentir cosquillitas en mi sexo, tocándome y frotándome por puro placer, lo cual me encantaba, aquel placer que me daban mis dedos y en especial cuando una tarde mientras me bañaba, descubrí mi clítoris, un punto rojizo, como un botoncito hinchado en la parte superior de mi sexo, que al sacudirlo y apretarlo me daba mucho placer, hasta hacerme temblar y llegar a los orgasmos.


Una noche, mientras me masturbaba, mi rummy me pregunto qué me pasaba, al oír mis gemidos, entonces le conto a mi otra rummy, por lo que me cambiaron de piso a un cuarto compartido, con cuatro chicas. Con el pasar de las noches, me di cuenta de que ellas se masturbaban reguharmente, llegando a dormir entre ellas e incluso masturbarse entre ellas.

Yo intentaba masturbarme en silencio, pero ellas no disimulaban sus gemidos de placer mientras tocaban su coño. Mi vecina de cama era hermosa, con unas tetas increíbles y un culo magnifico, después de unos días nos llevábamos muy bien y una tarde nos encontramos en la ducha y nos metimos juntas, me acerque para ayudarla a enjabonarse mientras recorría todo su cuerpo, rosando sus tetas sintiendo sus pezones duros, mientras deslizaba mis manos por su cintura hasta sus nalgas, rosando sus ricas nalgas, mientras ella deslizaba sus manos por mi coño, rosándolo suavemente perdiéndome  en sus carisias, mientras sentía el rose de sus labios y la humedad de su lengua.

Sus dedos apretaban mi clítoris, mientras yo sacudía su sexo, hasta llegar juntas al orgasmo. Con el tiempo nos bañábamos juntas, le encantaba morder, lamer y besar mis tetas, esto me hacia arder y cuando comía mi sexo me hacia enloquecer, también empezamos a comernos mutuamente el sexo, mojándolos mutuamente.

Una noche, me pidió que entre ambas comiéramos a Lourdes, otra rummy, pero no me anime, entonces ella comenzó a rosar con sus manos el sexo de Lourdes y luego empezó a pasar su lengua por su sexo, aun así no  me anime. Con el tiempo solo se daban placer entre ellas y yo no me conformaba con mis dedos, por lo que un día en la ducha, las encontré, me acerque y comencé a acariciarlas, empecé tocando sus tetas y luego me puse `e rodillas frente a Lourdes, la cual abrió sus piernas y coloque , me encantaba oírla gritar mientras apretaba mi cabeza contra su sexo, después de un rato cambie de posición y de sexo,  y después le dieron placer a mi sexo, terminando en un suave orgasmo.

Un relato erotico sobre Mafer Leira

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