Regresando de una fiesta, entre al departamento y subí a los cuartos, entonces vi bailando desnuda sobre su cama a mi rummy, Mafer Leira; traía puesto solamente una tanga roja súper chiquita y el ipod colgando de ella, no se dio cuenta de que llegue por los audífonos, pero al verme apenas hizo ademan por cubrirse y entonces me dijo "Hola canijo, no te esperaba tan pronto. Me has pillado practicando".
- ¿Practicando para el table dance ó qué?
- No tonto, me han contrato como go go en un antro por reforma, por cierto gracias.
Comenzó a reírse señalándome el bulto, me había excitado con sus grandes tetas al aire y su mini tanguita metida entre las nalgas; cuando escuche que abrieron la puerta del departamento, seguramente era su novio que ya traía llave, a lo que salí de su recamara cerrando la puerta.
Pasaron algunos días, entonces me tope a solas con ella en el pasillo, empezamos a platicar, cuando dijo “¿Quieres tener sexo con migo?”, a lo cual me quede mudo, pero mi verga respondió inmediatamente, cogerme a Mafer Leira era algo que me generaba mucho morbo, esta era la oportunidad.
Mi calentura se peleaba con mi conciencia, se debatían entre besar sus carnosos labios y no hacerlo, esta lucha fue erradicada por la acción de Mafer Leira que tomo mi cabeza entre sus manos y la llevó a la suya, estampándome un tierno beso, entonces se alejo un paso de mi y empezó a quitarse lentamente la ropa, a lo cual respondí con la misma acción, para dirigirnos a su cama, totalmente desnudos, rozando su cuerpo contra el mío, era delicioso sentir sus grandes tetas en mi piel, con esos pezones duritos como piedras.
Empecé a acariciarla, besarla y degustar esas enormes y bien puestas tetas, que tantas noches me quitaban el sueño y que seguramente le hacían lo mismo a todos los hombres que la veían bailar en los antros. Mientras tanto ella me recorría con su boca, acariciándome de arriba abajo, con sus manos calientes y juguetonas que buscaron mi verga erecta, la cual hundió en su boca entera, después de una última tanda de besos.
Mamaba y mamabas, como si le estuvieran apuntando a la cabeza con una pistola, parecía que la vida le dependiera de ello; no me quería quedar atrás y busqué su cuerpo, ingeniándomelas para voltearla, dejando su sexo al alcance de mi mano, a lo cual mis dedos no tardaron en comprobar la humedad de su sexo caliente.
Pensé que ella haría todo el trabajo, que se pondría a rebotar sobre mí, cabalgándome hasta el agotamiento, pero me equivoqué: me ordenó que la pusiera debajo de mi y la penetrara, abriendo las piernas mas y mas, con cada embestida( cogiéndome de los brazos para apretarse más a mí, mientras sentía como su coño, parecía que llevara largo tiempo sin sexo, pues resbalaban lágrimas de placer por su rostro. Atrapándome con sus piernas y brazos como un pulpo, me apretaba hasta sentir toda mi verga dentro de su coño, en el cual entrar y salir era fácil y delicioso con sus tetas apretadas contra mi pecho, bamboleaban de lado a lado como flanes, temblaban mientras se movían alocados nuestros cuerpos, adquiriendo un delicioso aroma a sexo, que encendía más mi deseo por follarla.
Después de un tiempo, mi cuerpo empezaba a convqlsionar, mientras pasaba mis manos por su pelo y espalda, con su boca pegada a la mía mientras su lengua intentaba callar mis gritos, pero recordamos que nadie nos oía, así que gritamos, jadeamos y gemimos cuanto pudimos. Me ayudaba con sus piernas para darme los últimos apretones, lanzando mis últimos chorros de semen caliente dentro de ella, los cuales recibió eufórica, quedando agotados y sudorosos, caímos redondos en la cama; en serio Mafer Leira es toda una fiera en la cama.
Después de un nos minutos, me pidió una segunda cogida, todavía tenía ganas de mas, esta resultó mejor que la primera y aunque hubiera estado bien una tercera no podía más, no le pude seguir el ritmo a Mafer Leira, ¿Crees que tú podrías?.
Un relato erotico sobre Mafer Leira
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