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martes, 10 de enero de 2012

Conociendo a gerry, mi nuevo dildo


Cualquier pretexto es bueno para dar un regalo, ninguno de los hombres que han estado conmigo puede tener queja alguna, siempre he sido muy esplendida, haciéndoles desde un striptease y disfraces, hasta un festín culinario sobre mi cuerpo ó una pequeña orgia, sin embargo ninguno a sabido responderme de la misma manera. Me convencí  las skrpresas sexuales, solo se nos dan a las mujeres, pero afortunadamente estaba equivocada.


En esta navidad,  famoso día para no estar solo, siendo un buen pretexto para echar un buen polvo, siempre lo he dicho “el sexo mueve al mundo”. Esperaba de regalo los típicos suéter, perfumes, joyas y hasta algún peluche, tonterías que los hombres suelen regalar por eso prefiero a las mujeres en estos sentidos. Entonces me lleve una sorpresa cuando me dieron el regalo más inesperado para estas fechas, un dildo vibrador de multiples velocidades, con doble punta, una cosa preciosa e impresionante, cualquier hombre la envidiaría.

Paso la fiesta y al despertar, recordé lo que me habían regalado, me puse húmeda con solo sacarlo de la envoltura, imaginando los milagrosos orgasmos que me podía provocar, me gusto tanto que lo bautice con el nombre de “Jerry”, el juguetito de Mafer Leira.

Ese día le di a mi chico una muy bien merecida sesión de sexo, después de aquel regalito que me había hecho tenia que agradecerle de alguna manera. Sin embargo me encontraba impaciente de que se fuera y me dejara sola para poder estrenar a Jerry. Al irse no espere ni un instante, le quite el empaque y analice cada centímetro de el,  saboreando lo que estaba por suceder, Jerry no es nada discreto, tiene forma de pene, grande, grueso, color piel, con un amiguito para estimular el ano;  Mi coño ya húmedo me suplicaba que se lo presentara.  Había probado otros pero no como este, de 5 velocidades, algo bestial.

Llevaba puesto un babydoll blanco, de esos que se transparentan, ya ni siquiera traía tanga, estaba en el sillón y no podía retrasar mas el momento, me dirigí a mi cuarto y le coloque rápidamente las baterías a Jerry y sin encenderlo empecé a lamerlo una y otra vez imaginando que era una de esas jugosas vergas que han disfrutado del movimiento de ii lengua, mientras acariciaba mi húmedo clítoris suavemente con las manos, vi mis tetas y mis pezones ya se habían puesto bien duritos, así que lleve a Jerry a mis tetas, rozando mis pezones con la puntita,  pasándolo entre mis dos amigas de arriba abajo mientras tocaba mi coño con la otra mano, moviéndose cada vez más rápido y entonces supe que era el momento de sentir mi enorme consolador dentro, le di un par de lamidas mas y me lo metí todo, al sentir eso tan grande, duro y frio dentro era alucinante. Jugué con el sacándolo y metiéndolo, con movimientos circulares, con mi propio ritmo, primero algo lento y después rápido mientras gemía de placer, pero todavía me faltaba probar algo, entonces  lo encendí en primera, esa vibración me puso muy mojada, jamás había sentido algo así. Estaba recostada con las piernas bien abiertas metiendo a Jerry hasta el fondo y sacándolo una y otra vez mientras jugaba con mi clitoris, frotándolo con fuerza, dándole pequeños golpecillos, estaba a punto de llegar al clímax pero todavía quería mas, así que lo apague y seguí jugueteando con el, lo saque y lo probé con la lengua, tenia ese delicioso sabor a mi y eso me prendió aun mas, volví a meterlo pero esta vez cambie de posición, me monte en el respaldo del sillón, para que se me metiera hasta el fondo y mis manos quedaran libres, lo tenía adentro mientras movía mi culito de la forma que solo yo se, atrás y adelante, circular, de arriba abajo, dando sentones sobre Jerry mientras mis manos se encargaban de estrujar mis tetas, creía que no había sensación mas placentera, pero recordé que había apagado el vibrador así que de inmediato lo encendí, sintiendo una revolución de placer en todo el cuerpo, las piernas me temblaban, mi clítoris palpitaba debido a que rozaba con Jerry, mis gemidos se convertían en gritos, no podía ni quería detenerme, sabia que no podía prolongar mas mi placentero final pero ocurrió algo insospechado,  cuando intente apagar el vibrador gire al interruptor hacia el lado contrario y en lugar de ponerlo a velocidad cero lo lleve a velocidad máxima, teniendo el mas rico e inesperado orgasmo. Mi cuerpo se estremecía de forma alucinante, mi sexo escurría, mi corazón se me salía del pecho, fue un éxtasis tal que me hizo caer, mis gritos se fundieron en un suspiro y Jerry se salió de mi cuerpo, con las pocas fuerzas que me quedaban lo apague y me quede tirada en el suelo tratando de recuperar el aliento.

Un relato erotico de Mafer Leira

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